VIVA EN MI

Hubo una noche que dormí contigo.
Esa noche nunca existió, pero yo la recuerdo.
No tuve tu cuerpo, no acaricié tu piel,
ni besé tus labios, pero tu aliento me dio calor.
Tu sonrisa me agitó y escuché tu voz
como un aullido dorado.

Hubo una historia que creo haber soñado,
en un sueño real embriagado de sudor,
animal, furtivo, fracasado,
un sueño de seda blanco,
roce casual, pétalo vano.

Y caí en silencio en otro sueño absurdo,
y ya no me hablabas, no me mirabas.
Y sin embargo tu voz estaba más viva
que en cualquier otro sueño.
Limpia, sincera, te dejaste amar.

Compartir en:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *