TESOROS

En la verbena de los días,
en la costumbre en que vivimos,
esa que derrotamos en cada noche, en cada gesto,
también podemos avanzar.
Musita la piel,
es el lienzo del corazón y el pincel de la conciencia,
la que nos espejea aquél murmurante baño con las sombras de los hermanos,
cuerpos mojados, desnudos y visibles.
También en el salón, la televisión, la cena, él, ella, nosotros.

Y allí está el origen, con el que pintamos.
El calor se desnutre,
pero los trazos toman fuerza aunque finjan desaparecer,
aunque ya no podamos beber risas y desengaños,
dudas u osadías de colores.
Revierte en pasión y en tedio,
y hasta en mentira…
Y luego colocamos lo sentido,
siempre alborotado,
puzle vital de amargo ayer, de dulce mañana,
de dulce ayer de amarga mañana.
Sin tesoros no sobrevivimos porque pueden deslumbrar la pequeña historia que bordamos y que debemos volver a mirar.

Qué vamos a hacer si mirando en redondo todo es tuyo;
Abatidos metales sin retorno
La daga certera del valor quedó maltrecha y oxidada y los batallones que lanzamos al viendo fueron vencidos en la desesperanza.
Nada flota en tu mirada y hay que respirar.
Purga vida el recuerdo, revisa cuando todo es grito y nada es palabra
Tú, que llegaste como un torbellino y arrastraste mares y montañas

Ahora me ves caer.
Trato de levantar sin aurora que salve la luz,
esa en la que tú me amaste sin cadenas
como un huracán que destroza
sin dejar más calor que el que ya se ha ido.

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