TENGO YA EL RECUERDO

“Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.”.

César Vallejo.

Paseas por cualquier playa hablando de cualquier cosa,
apoyada por costumbre en mi fuerza declinante,
centelleada de grises con el pelo anudado.
Paseas con calma y nervio,
aplastando lentamente la arena traviesa y blanca,
que se escurre como un niño entre tus dedos cansados.
El viento moja tu cara,
parpadeas mientras hablas,
yo simulo escucharte
para ver tu piel curtida,
arrugada por los años,
para jugar entre tus piernas
con el pasado guardado.
Como sabes que me gusta,
te has puesto una falda corta,
de esas alegres y activas
de las que enseñan los muslos
que nunca he abandonado.
Esos que no he añorado al estar siempre a mi lado.
Y llegamos al hotel y un chiste despierta tu risa,
y me ahogo en felicidad,
al escuchar el tintineo,
travieso y desvergonzado.
Nos desnudamos mirándonos,
abrazando la lascivia,
susurrándonos palabras,
para alcanzar en un nudo,
el cielo más limpio y blanco.
Hablamos y nos miramos.
Luego coges el teléfono y
me cuentas que todo en orden,
que los niños están bien,
y yo te respondo que,
cuanto tiempo ha pasado!

Y tu me respondes que sí,
que parece mentira que,
hayan crecido tanto,
que tienen mucho trabajo
y que están muy ocupados.
Y disimulo el momento, como tantas veces hago,
cuando tu belleza me vence,
y tengo que digerirla
a poquitos para no ahogarme.
Y luego nos recordamos, esos poemas de entonces,
de cuando éramos jóvenes
y nuestro amor desbocado,
nos hacía correr deprisa,
para construir este deseo,
vivo después de los años.

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