Archivo de la etiqueta: Torimbia

ALEJANDRÍA (El desamor)

Como personajes de ese libro de Durrell despertamos sin saber

la dirección; el valor sin remover: ya no hay conversación y el silencio se tiñe de gris espuma.

Y las telarañas que no dejan de crecer en esas esquinas del corazón: abrazar cualquier lugar que resurja el esplendor

de la antigua Alejandría

Decadentes avanzamos hacia el interior sin mañana, ni ilusión por el sol. Y la pena vaga en el desfiladero del amor; no supimos defender Alejandría, no supimos defender Alejandría

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QUIENES SOMOS

Tras años de muchas idas y venidas en distintos grupos del panorama indie, Juanjo y Juanma deciden crear su propia banda con temas nacidos en las puestas de sol de los estíos de la playa de Torimbia y las tardes de resaca de domingo en la pradera de Villafranca. Hay material musical, pero faltan las letras. Recogen a otro amigo de la adolescencia, de veranos asturianos y veleidades madrileñas: Juanito. Él va poniendo palabra a sus composiciones. La aventura se emprende, la montaña comienza a escalarse. A este triángulo embrionario se va sumando la guitarra de Aurora, hermana de Juanjo y otra asturiana de adopción, el bajo de Raúl, resucitado del heavy más clásico y la voz y teclados de María, que aporta la dulzura y sensibilidad del mediterráneo valenciano.

Con referentes como «The Pixies», «Radiohead» y «Yo la Tengo», se cierran canciones en ocasiones poéticas, otras directas y algunas crípticas. En ellas se abordan temas tan amplios como el amor y el desamor («Alejandría», «Como un ángel» o «Navegar»), Madrid y sus noches adorables y canallas («La ciudad»), la creación artística («En la habitación» o «Asuntos propios») el negro futuro de los jóvenes de hoy en día («El gris mañana») o la necesidad de un hijo recién nacido hacia su padre («Canción de cuna para un padre»).

«Torimbia» es un grupo de cuidado exquisito en cada nota, en cada verbo, en cada acorde que se despliega. Una conjunción de las variantes más modernas y clásicas del pop y del rock and roll con ánimo de atacar al corazón moviendo los pies de los más bailongos. Todo con exclusivos momentos, con luces que transmutan sin avisar, con colores sorprendentes e inesperadas tempestades: como la inigualable playa de Torimbia.

leo.

CONCIERTO  MOBYDICK 6 FEBRERO

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DESPUÉS DE TANTOS AÑOS (Mis amigos, esas aventuras y desventuras: son con quienes llevo muchos años)

Rasgando el ayer, debo descoser el principio fiel de ese amanecer.

La Fábrica de Pan , luces, risas  de neón.         

Bailando al son, en la pista de El Sol, no es obsesión, un guiño es valor: Adorando a la bruja que nos hechizó sin voz

Y aquí (estamos) después de tanto andar resbalando, después de tantos años, y aquí (estamos) después de tanto amar tropezando, después de tantos años

Fiestas sin pensar, vértigo al mirar, el barranco fue, un juego, se olvidó: nubes de aire vuelven, la bruja desapareció.

Y aquí (estamos) después de tanto andar resbalando, después de tantos años, y aquí (estamos) después de tanto amar tropezando, después de tantos años.

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EN LA HABITACIÓN (Pequeña historia de “Torimbia”)

En la habitación  juegos de tantos años: un libro escrito con lluvia y sol.

Páginas blancas sin pretensión, palabras llenas de ilusión: donde toma forma mi voz agarrado a una canción.

Lucen al atardecer las armas sin cargador y la melodía al sonar hace las notas vibrar: sin cielos ni esplendor que mimar hay nubes que hay que despejar.

Y poder parar el reloj y bañarme con el sabor de esa magia en la habitación.

El silencio me hace pensar lo que nunca pude imaginar: lo que los acordes puedan lograr y saber que he abrazado el lugar donde toma forma mi voz agarrado a una canción

Lucen al atardecer las armas sin cargador y la melodía al sonar hace las notas vibrar: sin cielos ni esplendor que mimar hay nubes que hay que despejar

Y poder parar el reloj y bañarme con el sabor de esa magia en la habitación

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 CANCIÓN DE CUNA PARA UN PADRE (Palabras de un bebé a su padre)

 CANCIÓN DE CUNA PARA UN PADRE (Palabras de un bebé a su padre)

(A Martín)

Suena la alerta y me pongo a llorar, luces y sombras que no te se explicar.

Besos nocturnos, oro y fragilidad, estás más seguro cuando prende la paz.

Esos dragones no me despertarán si tú estás:  rostro elegido de este loco carnaval

Y mirarme sin parar, de tu piel sale mi ser, es mi risa tu pasión:

Ya no hay miedos.

Luchan tus piernas y baila mi verdad, yo me pregunto si tu magia seguirá.

Turbias las dudas tu calor me hace más, siempre en tu mano sé que nada caerá.

Es un dulce planeta, revoltoso jugar, no temas, no temas hombre:

Yo no te dejo de amar.

Y mirarme sin parar, de tu piel sale mi ser, es mi risa tu pasión:

Ya no hay miedos.

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EL GRIS MAÑANA (…que espera a los jóvenes preparados…)

Sueña con verdad tu sueño, era tu epitafio rosa.

No hay flores, sí desierto: no era un vergel.

Admiraba tus silencios cuando era un inocente,

ahora levito en el techo y tú hablas de más.

Sigo solo, bailando con las piernas rotas, aceptando las derrotas.

Soy el hoy de tu egoísmo lanzándome a la otra orilla mientras ves la tierra seca, donde habitaré.

No te hablo por joder, no te hablo de vencer:

Me refiero al gris mañana.

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Quienes somos

Tras años de muchas idas y venidas en distintos grupos del panorama indie, Juanjo y Juanma deciden crear su propia banda con temas nacidos en las puestas de sol de los estíos de la playa de Torimbia y las tardes de resaca de domingo en la pradera de Villafranca. Hay material musical, pero faltan las letras. Recogen a otro amigo de la adolescencia, de veranos asturianos y veleidades madrileñas: Juanito. Él va poniendo palabra a sus composiciones. La aventura se emprende, la montaña comienza a escalarse. A este triángulo embrionario se va sumando la guitarra de Aurora, hermana de Juanjo y otra asturiana de adopción, el bajo de Raúl, resucitado del heavy más clásico y la voz y teclados de María, que aporta la dulzura y sensibilidad del mediterráneo valenciano.

Con referentes como «The Pixies», «Radiohead» y «Yo la Tengo», se cierran canciones en ocasiones poéticas, otras directas y algunas crípticas. En ellas se abordan temas tan amplios como el amor y el desamor («Alejandría», «Como un ángel» o «Navegar»), Madrid y sus noches adorables y canallas («La ciudad»), la creación artística («En la habitación» o «Asuntos propios») el negro futuro de los jóvenes de hoy en día («El gris mañana») o la necesidad de un hijo recién nacido hacia su padre («Canción de cuna para un padre»).

«Torimbia» es un grupo de cuidado exquisito en cada nota, en cada verbo, en cada acorde que se despliega. Una conjunción de las variantes más modernas y clásicas del pop y del rock and roll con ánimo de atacar al corazón moviendo los pies de los más bailongos. Todo con exclusivos momentos, con luces que transmutan sin avisar, con colores sorprendentes e inesperadas tempestades: como la inigualable playa de Torimbia.

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