Archivo de la etiqueta: amor

Tu luna roja

TU LUNA ROJA

Semáforos en verde para tu cuerpo desnudo,

gozosos principios ardientes que prolongaré,

explosiones de carne y cielo,

aunque… eso sí,

al escucharte reparo en tu esencia de oro: quiero cuidar tu luna roja.

Me hago fuerte al respirar tu aire de algodón,

amándote al inhalar y pensándote al exhalar.

Continuaré arrancando con mi lengua tus encantos alborotadores,

aunque… eso sí,

sé que no basta con el instante de lujuria y miel para abrazar tu luna roja.

Sincero y sin señales, callejearé por tus rincones,

confirmaré que tus besos no son medidos,

son el tiempo detenido, el crepúsculo querido,

aunque… eso sí,

sé que la risa y artificio no es la única llave para hablar con tu luna roja.

Deseo bucear en tu religión más allá de los dioses adorados,

bañarme en tus sudores que gritan al alba,

para teñirlos en alquimia de sentimientos robustos,

y seguir… eso sí,

haciendo cada vez más pleno nuestro aullido: y amar tu luna roja.

 

 

Compartir en:

Masaje

MASAJE

 Cuando hundo mis dedos en tu espalda,

tomo contacto con tu amor maduro,

con esa fuerza que me das y que ya habita,

en mi corazón gigante y desnudado;

un órgano limpio y sorprendido

por tu entrega valiente desmedida.

 

Cuando rozo tu cuerpo siempre es más,

y poco, siempre es nada;

y la niebla de mis días se clarea,

al pisar el puente que nos une

hacia la unión inquebrantable de lo eterno.

 

La paz gravita sin reservas

como en aquél abrazo mudo que me diste,

ahuyentando los demonios,

por el plata y roble de tu esencia.

 

Quiero ser un animal de siete vidas

que se acerca a tu fuego acariciado,

un felino vivo que sólo quiere

saltar por los tejados de tu seda,

bajar al suelo de tu alma

y retozar con constancia y con cordura,

sin olvidar la llama del deseo,

en esa hermosa ciudad que tu regentas

y cuyas luces son cada vez más alargadas.

 

Tu cielo da luz a una urbe adorable,

que estoy sintiendo y que disfruto

de sólidos andamios que protegen,

el presente y el futuro de mis labios,

esos que lames con tu lengua rotunda,

y me convierten en un ser tan renovado.

 

Los que hacen que tu risa y que tu llanto,

canten como un amigo,

como un amor,

que siempre he llevado a mi lado.

Compartir en:

Yo no sé escribir poemas

YO NO SÉ ESCRIBIR POEMAS

Yo no sé escribir poemas.

No sé lo que es una metáfora, un cuartero, o un nicárqueo.

No soy sincero, pero quiero matarlos.

 

Mis instrumentos son de cartón piedra, humo de tabaco malo.

El verbo no acierta nunca y no dibuja lo que agita o pace,

es impreciso y mentiroso, falso y seductor.

Todo su sentido se pierde en el cielo de Madrid,

que no tiene agujerito para ver las verdades de las mujeres desnudas.

Nadie me puede explicar,  jeroglífico estúpido,

el caleidoscopio del misterio que grita.

Ni siquiera la muerte, la verdad más rotunda, puede hacerse palabra.

Ni siquiera el “se marchó”, explica el “adiós”.

 

Desde Alejandría, Babilonia, París o Nairobi,

desde los romanos, los egipcios, los persas, los americanos o los neandertales,

desde todos los siglos de todos los tiempos,

desde todas las ciudades, pueblos, montes y montañas,

el hombre no ha hecho más que mirar la vida en la plaza del pueblo,

con la boina calada, apoyado en su garrota y arrugando su cara arrugada.

Pero hay que entretenerse.

 

Todo es geometría sin ángulos, física indescifrable, esencia y ciencia,

bolsa negra que nadie quiere llevar:

no tiene sonido, simplemente estremece:

un parto hermoso, unas lágrimas irracionales,

o un beso lanzado al averno de los deseos insatisfechos.

Todo conmueve cristalino, como el frenazo agudo de un coche cuando el niño ha cruzado detrás de su pelota.

 

Cuidado: una palabra es una derrota.

 

Yo no sé escribir poemas porque el amor y el odio se acuestan juntos

y cuando le quito la gorra al boli me siento guarro al manchar el blanco.

Pero me pongo y sólo emborrono folios para pervertir los sentidos y mentirme sin piedad.

Yo no puedo agarrar la Belleza con frases sutiles que el aire devora.

 

Yo no sé escribir poemas por más que quiera querer.

Yo no sé escribir poemas porque al mirar tus ojos me quedo mudo,

y si buceo en ellos me ahogo,

y si los canto la voz muere.

Falsos poemas que de nada sirven.

 

 

 

 

Compartir en: