LOS SUEÑOS DE LA RAZÓN (Francisco de Goya y Lucientes)

Trazó de un brochazo el color, vidas heridas.

Rasgó en las cloacas del corazón, almas caídas: Dímelo, dímelo tú ya lo sabes; guárdalo, guárdalo no lo señales.

Ardió en los talleres, su vocación, no es perfección.

Contó lo que escondió el enterrador.

Sufrió con el horror, y las grabó, negras planchas, muertes y un aquelarre sin bendición.

Y las pintó y eso que amó sin concesión,  es algo más, algo más, tú ya lo sabes.

Pintó la luz del peor temor, una obsesión.

Contó lo que escondió el enterrador, golpeó, rompió, las reglas sin pudor.

La razón debe soñar, sin condición:

¡Quédatelo!

Saturno vive sin temor, quien dice no ¿Quién dice no?

Dámelo, dámelo, sólo por hoy : ese cielo, ese tiempo de creación.

Aprender lo que entonces sucedió:

¡Recuérdalo!

Contó lo que escondió el enterrador , golpeó sin más, las reglas sin pudor

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