LAS HORAS LENTAS (Historia de un amor de entonces)

Se detiene a paladear las horas lentas, atrapó el instante que fue: hablar y empieza a llover.

Se refleja en su cara nervios dorados de miel.

Acariciar el cielo, besarla, quererla tener.

Una foto y un viejo tren, cartas que nunca juegan, esos brillos pudo coser, es suya esa cadena de ayer, que convirtió en eterna, poder con ella tejer el aroma inmutable: Combray, y la taza de té

Carreteras que recorrer, escuecen los latidos.

En silencio conservarán los baches que hay que vencer.

Es la misma chiquilla que vi esa escalera correr, que detiene el tiempo nunca dejando de ser.

Abrazar el lugar, allí reposarán, las horas lentas, donde el amor volverá y poder guardar las horas lentas

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