DESPERTAR

Desperté un día rodando en busca de ti,
de un mensaje, de una piel morena, (adivinada)
del beso intemporal y perpetuo de los enamorados.

Y no te encontré, y no encontré nada,
y fue entonces cuando te necesité,
cuando tu boca abnegada en saliva,
floreada de dulzura, se perdió en mi memoria. (aventurada)

Y tuve miedo de no volver a mirarte,
tuve miedo de no poder recordarte,
de no poder hacer un paréntesis,
de no poder anidar en ti.

Y el día fue oscuro y perdido, tenebroso,
no pude oler tu cuerpo, acariciar tu espalda,
suave, aterciopelada, rabiosamente efímera. (Esperanzada en la voz que alimenta la belleza y la sonrisa que me asaltas)

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