ALEJANDRÍA (El desamor)

Como personajes de ese libro de Durrell despertamos sin saber

la dirección; el valor sin remover: ya no hay conversación y el silencio se tiñe de gris espuma.

Y las telarañas que no dejan de crecer en esas esquinas del corazón: abrazar cualquier lugar que resurja el esplendor

de la antigua Alejandría

Decadentes avanzamos hacia el interior sin mañana, ni ilusión por el sol. Y la pena vaga en el desfiladero del amor; no supimos defender Alejandría, no supimos defender Alejandría

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