Archivos de la categoría LETRAS DE TORIMBIA

ALEJANDRÍA (El desamor)

Como personajes de ese libro de Durrell despertamos sin saber

la dirección; el valor sin remover: ya no hay conversación y el silencio se tiñe de gris espuma.

Y las telarañas que no dejan de crecer en esas esquinas del corazón: abrazar cualquier lugar que resurja el esplendor

de la antigua Alejandría

Decadentes avanzamos hacia el interior sin mañana, ni ilusión por el sol. Y la pena vaga en el desfiladero del amor; no supimos defender Alejandría, no supimos defender Alejandría

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DESPUÉS DE TANTOS AÑOS (Mis amigos, esas aventuras y desventuras: son con quienes llevo muchos años)

Rasgando el ayer, debo descoser el principio fiel de ese amanecer.

La Fábrica de Pan , luces, risas  de neón.         

Bailando al son, en la pista de El Sol, no es obsesión, un guiño es valor: Adorando a la bruja que nos hechizó sin voz

Y aquí (estamos) después de tanto andar resbalando, después de tantos años, y aquí (estamos) después de tanto amar tropezando, después de tantos años

Fiestas sin pensar, vértigo al mirar, el barranco fue, un juego, se olvidó: nubes de aire vuelven, la bruja desapareció.

Y aquí (estamos) después de tanto andar resbalando, después de tantos años, y aquí (estamos) después de tanto amar tropezando, después de tantos años.

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EN LA HABITACIÓN (Pequeña historia de “Torimbia”)

En la habitación  juegos de tantos años: un libro escrito con lluvia y sol.

Páginas blancas sin pretensión, palabras llenas de ilusión: donde toma forma mi voz agarrado a una canción.

Lucen al atardecer las armas sin cargador y la melodía al sonar hace las notas vibrar: sin cielos ni esplendor que mimar hay nubes que hay que despejar.

Y poder parar el reloj y bañarme con el sabor de esa magia en la habitación.

El silencio me hace pensar lo que nunca pude imaginar: lo que los acordes puedan lograr y saber que he abrazado el lugar donde toma forma mi voz agarrado a una canción

Lucen al atardecer las armas sin cargador y la melodía al sonar hace las notas vibrar: sin cielos ni esplendor que mimar hay nubes que hay que despejar

Y poder parar el reloj y bañarme con el sabor de esa magia en la habitación

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 CANCIÓN DE CUNA PARA UN PADRE (Palabras de un bebé a su padre)

 CANCIÓN DE CUNA PARA UN PADRE (Palabras de un bebé a su padre)

(A Martín)

Suena la alerta y me pongo a llorar, luces y sombras que no te se explicar.

Besos nocturnos, oro y fragilidad, estás más seguro cuando prende la paz.

Esos dragones no me despertarán si tú estás:  rostro elegido de este loco carnaval

Y mirarme sin parar, de tu piel sale mi ser, es mi risa tu pasión:

Ya no hay miedos.

Luchan tus piernas y baila mi verdad, yo me pregunto si tu magia seguirá.

Turbias las dudas tu calor me hace más, siempre en tu mano sé que nada caerá.

Es un dulce planeta, revoltoso jugar, no temas, no temas hombre:

Yo no te dejo de amar.

Y mirarme sin parar, de tu piel sale mi ser, es mi risa tu pasión:

Ya no hay miedos.

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EL GRIS MAÑANA (…que espera a los jóvenes preparados…)

 EL GRIS MAÑANA (…que espera a los jóvenes preparados…)

 

Sueña con verdad tu sueño, era tu epitafio rosa.

No hay flores, sí desierto: no era un vergel.

Admiraba tus silencios cuando era un inocente,

ahora levito en el techo y tú hablas de más.

Sigo solo, bailando con las piernas rotas, aceptando las derrotas.

Soy el hoy de tu egoísmo lanzándome a la otra orilla mientras ves la tierra seca, donde habitaré.

No te hablo por joder, no te hablo de vencer:

Me refiero al gris mañana.

 

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LA ESCALADA (Mirar el camino mientras se va al objetivo)

Navegando sin arpones, giro devorándome; Arañando  con los dientes, voy buscando luz.

Escalar qué más da, es igual la cima

Refugiado entre mis brazos pudiste gemir; Embriagado en tu piel fría, escurrirse al revivir

Escalar sin más, no pensar la cima

Mirar la escalada, qué más da llegar

Recogiendo el campamento, la bajada es fatal: un alud de tristeza, para qué belleza.

Qué más da llegar, en la escalada

Al escalar qué más da llegar

¡Qué importa la cima! En la escalada, qué más da llegar

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LA ISLA (El lugar del optimismo, de la ilusión, donde se destroza la tristeza)

En esa isla, habrá palabras que desnudaremos: allí podrás dibujar líneas que al clarear

Se encontrarán mil formas, te vaciarás en la arena que has perdido sin saber

En esa isla verás mares que te sorprenderán, no son batallas de más son risas que al despertar te harán jugar con ojos que no podrás cerrar: Es un lugar distinto de coral

En la isla

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LAS ALAS DE PETER PAN (Las que tenemos que cortar algún día… aunque no existan)

La azotea de la diversión estaba llena de piratas bravos que bailaban sobre el mascarón desafiándo al yugo sin ningún temor, sin temor.

Y al llegar con decisión había regalos con bonitos lazos y al abrirlos con cuidado os ahogasteis en la brusca decepción, en la decepción

En este vuelo hay que ver más allá y dejar las alas de Peter pan; en este viaje, olvidaté ya, no llegarás sin más

Inundados vuestros ojos la limpia promesa se oxidó y subidos en la noria rota visteis sólo un triste y hondo callejón, un callejón

En este vuelo hay que buscar más y abandonar, en este vuelo hay que ver más allá y aparcar ya las alas de Peter pan

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AL AMANECER (Esa primera cita que me contó un gran amigo)

Al recordar me falta el aire para poder respirar

Tiembla mi alma, quiero buscar, dime donde estarás.

Voy a tu lado para intentar beber ansioso tu hondo mar

Francois Breut suena, no paras de hablar: no sigas más, dime ya

Mirándote  a  los ojos, ya puedo respirar: tropiezo en tu belleza al amanecer

Y me deslizo en tu mármol vivo lleno de limpia verdad.

No te marches, me haces sentir más, no te separes, no hay final.

Y estoy tocando tus dedos, no me olvido jamás que vivo en tu belleza cada amanecer.

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LAS HORAS LENTAS (Historia de un amor de entonces)

Se detiene a paladear las horas lentas, atrapó el instante que fue: hablar y empieza a llover.

Se refleja en su cara nervios dorados de miel.

Acariciar el cielo, besarla, quererla tener.

Una foto y un viejo tren, cartas que nunca juegan, esos brillos pudo coser, es suya esa cadena de ayer, que convirtió en eterna, poder con ella tejer el aroma inmutable: Combray, y la taza de té

Carreteras que recorrer, escuecen los latidos.

En silencio conservarán los baches que hay que vencer.

Es la misma chiquilla que vi esa escalera correr, que detiene el tiempo nunca dejando de ser.

Abrazar el lugar, allí reposarán, las horas lentas, donde el amor volverá y poder guardar las horas lentas

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